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La última charla de este ciclo de conferencias sobre la Familia fue de la mano de Alfonso Salgado Ruiz, Catedrático de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca, quién bajo el título “Familia: Herramienta de crecimiento y bienestar”, realizó una descripción de la situación de la familia hoy día, las causas de estas transformaciones y el espacio de desarrollo y bienestar que la familia puede generar si se dan una serie de características y situaciones.

Grandes cambios y muy rápidos están afectando a la familia:

-    La disminución del número de hijos y la edad de tenerlos, que plantea situaciones de familias envejecidas y donde la distancia generacional se hace muy presente o donde el sentimiento de fraternidad va diluyéndose.

-    Qué duda cabe que el aumento del coste por hijo se ha disparado, siendo cada vez más costoso criarlos.

-    La función del papel de padre o madre, también asevera Alfonso Salgado, se va marcando cada vez más en los núcleos familiares. Cada vez los padres tienen más dudas al respecto de si las cosas las están haciendo de un modo correcto. Llegando incluso a haber carencias muy básicas.

Estos cambios pueden estar producidos por diferentes factores como la entrada en el mercado laboral de la mujer. Acontecimiento importante y positivo que ha generado el retraso en la edad de tener los hijos, lógicamente tras un periodo de finalización de estudios o de búsqueda de estabilidad laboral. Los avances biomédicos que sin duda son un éxito en el desarrollo de nuestra sociedad pero que han provocado el esfuerzo de la carga de las personas más mayores en los núcleos familiares, a veces con enfermedades crónicas y degenerativas.

Si duda, las dificultades económicas y laborales han generado un impacto muy grande en las familias. Desde hace un par de años la mayoría de nuevas consultas en las instituciones sobre la Familia de la Compañía de Jesús, se concentra en estos problemas.

A pesar de estos datos, en una encuesta realizada el pasado año 2014, la población considera a la familia como la institución más confiable. Lejos de ONGs, la Iglesia u otras.

Si miramos el segmento de edad adolescente, 18 a 25 años, más del 70% de los jóvenes aseveran que lo que más le importa es la familia. Los jóvenes manifiestan que de mayores les gustaría tener una familia que se parezca a la suya.

Estos datos tan recientes nos llevan a concluir que realmente, hoy día, no hay crisis de familia.
 
Alfonso nos presentó una serie de funciones que debe reunir una familia:

-    La familia debe ser un espacio de relación afectiva, tierna y cálida.
-    Debe ser un lugar de satisfacción de necesidades tanto físicas como cognitivas y sociales.
-    Un espacio donde cada uno se valora y valora al otro tal y como es.
-    Funciona como un grupo de control.
-    Se trata de un lugar de búsqueda de solución de problemas.
-    Ofrece modelos de imitación e identificación.
-    Fomenta la autonomía, que no la sobreprotección.
-    Exige responsabilidades conforme a la capacidad de cada uno.
-    Se trata de un espacio de participación, descanso y protección.

En el transcurso de la vida de una familia nos encontraremos con factores de riesgo que suponen obstáculos o situaciones más complejas y que todos solventamos con mayor o menor éxito: el comienzo de una relación, empezar a vivir en pareja, el primer hijo, etc… Estos factores son comunes en la familia, pero también pueden existir factores de riesgo añadidos, muy duros a veces y que comprometen realmente la estabilidad y la felicidad de ésta.

Para profundizar en esto, Alfonso Salgado, nos presentó algunos datos sobre estudios realizados a familias donde existían o habían existido situaciones o factores de riesgo realmente duros y difíciles añadidos, como los núcleos donde algún individuo sufre alguna enfermedad degenerativa,  pero que sin embargo, a pesar de esta característica,  han sido y son familias con un nivel de bienestar muy alto.
Qué vemos en este tipo de situaciones:

-    Los miembros de esta familia observan los aspectos positivos de otros miembros de la familia. Esta característica da sentido de estos miembros a la familia.
-    Se trata de personas que se escuchan las emociones.
-    Pasan tiempo juntos. Planifican actividades y comparten.
-    Existe un fuerte compromiso entre sus miembros fruto de una buena vinculación afectiva.
-    Existen buenas maneras de comunicarse y de resolver los problemas.
-    Se saben establecer los límites y normas de un modo claro. De un modo acordado y claro. No existe un manual para padres, como suele decirse, pero tampoco los hijos saben cómo funcionar en este mundo, nos dice Salgado, que además aseveraba que la falta del establecimiento de normas y límites claros es una forma de “matar” una familia.
-    Sentido de fiabilidad a las acciones y en la vida.

De este modo, los espacios de bienestar y desarrollo familiares son aquellos donde se  consigue combinar bien unos niveles de control alto (establecimiento de normas claras) y al mismo tiempo un nivel de afecto y apoyo sobre sus miembros también muy alto.  Y es que ciertamente, las familias en donde existen niveles de afecto alto es mucho más sencillo establecer  de un modo claro normas y límites.

Para finalizar Alfonso Salgado, alegó que para ser padre o madre hay que valer:

V – Vínculos afectivos. (Se basa en la convivencia, tiempo juntos, buenas experiencias, etc.)
A – Autonomía. (Los hijos deben aprender a serlo)
L – Limites y normas.
E – Elogios y reconocimientos.
R – Resolver problemas.


Finalmente expuso una serie buenas prácticas para proceder en la búsqueda del bienestar y el desarrollo familiar, como identificar los puntos fuertes de la familia y potenciarlos o la promoción de relaciones democráticas basadas siempre en  el afecto y los límites.

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